Un buen vino para tomar con cordero asado

El atributo más importante del cordero al combinarlo con vino es que la bebida actúe como un amplificador de cualquiera de las cualidades que este tenga

Lechazo de Aranda

Para poder disfrutar del vino que se combina con una comida es importante que del maridaje, ambas partes salgan victoriosas y consigan resaltar. Si la comida es más fuerte que el vino, no cumplirá su cometido. Lo mismo ocurrirá cuando pasa lo contrario. La función del vino es que  suavice el efecto grasiento del cordero. Es necesario poner de manifiesto lo mejor de la comida y se realce toda la sutileza que encierra el vino. De ahí nacerá una combinación ganadora.

Paul Lukacs y Marguerite Thomas, de Wine Review Online, explican que el atributo más importante del cordero al combinarlo con vino es que la bebida actúe como un amplificador de cualquiera de las cualidades que este tenga. Si el vino en cuestión es balanceado y con mucho cuerpo, al combinarlo con el cordero sus cualidades se resaltarán más. De igual manera, si el vino no es muy balanceado, ácido o astringente, sus cualidades se apreciarán más. Con el cordero, hay una serie de vinos que combinan a la perfección.

Pinot Noir y cordero asado

Casi siempre funciona. Esta combinación es acertada, ya que su sabor suave no le quita protagonismo al Cordero. Esta cepa proveniente de las regiones frías situadas en el norte de Francia, Champagne y Borgoña, es una de las mejores representantes de los aromas frescos y frutales bien definidos, capaz de ofrecer vinos muy elegantes de clase innegable. Los aromas que se pueden encontrar son variados; por ejemplo a fresas, frutas del bosque e incluso cítricos y pomelos, a hierbas y flores, pudiendo llegar hasta la menta, aromas terrosos, a setas y sobre todo cercanos a la madera, como el café, vainilla, coco, todos ellos delicados y sutiles. El sabor de los vinos producidos con Pinot Noir se caracteriza por una acidez notable.

Tempranillo / Cencibel y cordero asado

Cuando el cordero está asado, la grasa está muy presente y el sabor muy concentrado, por lo que se recomienda un vino potente que contribuya a “lavar la grasa”. En este caso optaremos por un crianza en barrica prolongada. Los aromas de fondos especiados de estos vinos, le va muy bien a este plato. Una buena opción es decantarse por la uva tinta Cencibel, el sinónimo de Tempranillo de La Mancha.

Los vinos tintos jóvenes maridan perfectamente con el chorizo

Los vinos tintos jóvenes maridan perfectamente con el chorizo

Se trata de un tinto envejecido en barrica, un vino tinto reserva D.O. la Mancha tiene una crianza mínima en barrica de roble de 12 meses y posteriores 24 en botella antes de salir al mercado, por eso se llaman popularmente “tercer año”. Una estupenda opción es el vino de Pago Florentino, de Ciudad Real. Es un vino 100% Cencibel, de carácter intensamente afrutado y mucha potencia. Para su elaboración se utilizan uvas que provienen de la Finca la Solana, situada en una soleada ladera que, por su orientación, es idónea para el cultivo de la vid.

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Los riojas más maduros (los que tienen unos 5 o 6 años) combinan mejor con platos de mayor robustez, como, por ejemplo, un cordero asado con ajo y hierbas aromáticas. Este vino puede llegar a mostrar un estupendo carácter terroso y de especias, de ahí que los guisos sazonados resulten una combinación especialmente acertada.

Syrah y cordero asado

La variedad Syrah muchas veces tiene alcohol bastante alto, por lo que puede llevarse al frío sin problemas para evitar que el calor del alcohol termine quemando la comida. Acompaña de manera perfecta a comidas a base de carnes rojas y funciona muy bien con un asado de cordero.

Una buena opción es el Hacienda Zorita, un vino tinto monovarietal de la Tierra de Castilla y León. Un vino que cuenta con un color cereza oscuro con aromas a ciruelas, moras frescas y un toque de especias, fruto del envejecimiento en barricas de roble francés. Bien equilibrado y estructurado, con un final largo y persistente, es ideal para acompañar a nuestro cordero asado, a poder ser un lechazo castellano-leonés.

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