El renacer de Jumilla y la uva Monastrell

Jumilla ha sabido armonizar a la perfección tradición y revolución técnica, lo que está haciendo que esta denominación, antes injustamente denostada, se esté ganando una merecida fama mundial

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El vino de Jumilla ha adquirido en los últimos años un carácter renovado. Un ejemplo es es Juan Gil, un vino que en la cuarta generación de esta saga familiar ha conseguido enlazar la tradición con la revolución técnica. Ese es el proceso que está teniendo lugar en Jumilla y que está haciendo que esta denominación, antiguamente a menudo denostada, se esté ganando una merecida fama mundial.

La Denominación de Origen Jumilla abarca seis municipios de Albacete y uno murciano, Jumilla, que es la sede del Consejo Regulador. La superficie total dedicada al vino es de 42.000 hectáreas de viñedo, de las que Jumilla acapara la mayor extensión, con 22.000. La gran mayoría está dedicada a cepas de uvas tintas y cuenta con unas 47 bodegas adscritas a esta Denominación.

Etiqueta de un vino Jumilla

Etiqueta de un vino Jumilla

La geografía de la zona está caracterizada por un territorio elevado, de 400 a 900 metros sobre el nivel del mar, con un clima duro, continental, que aunque influido por el próximo Mediterráneo, es muy seco, cálido en verano y frío en los cortos inviernos.

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El marco geográfico de la zona convierte a estas tierras en ideales para el cultivo de la uva más importante de la denominación: la Monastrell. Con ella se obtienen tintos de color rubí intenso, con tonos violetas y abundantes aromas frutales, con una graduación media de entre 12 y 14 grados.

La uva Monastrell

La uva Monastrell constituye más del 80% del viñedo de Jumilla

La Monastrell constituye más del 80% del viñedo. Es una variedad noble, austera, resistente y sufrida de pequeños racimos, con uvas, también pequeñas, de oscura coloración y gran riqueza en azúcares y en otros componentes nobles del extracto. También se cultivan Garnacha, Garnacha Tintorera, Cencibel y Cabernet Sauvignon, entre las tintas, y las mucho menos extendidas blancas: Airen y Macabeo.

Se elaboran vinos tintos directos, jóvenes, en ocasiones de maceración carbónica y con moderadas crianzas, monovarietales de Monastrell o con participación de Cencibel o Cabernet Sauvignon. Unos vinos sobre los que se ha conseguido reducir la oxidación para lograr unos caldos jóvenes, crianzas o reservas. Ahí es donde ha entrado en acción la técnica, tan importante en el mundo del vino como la propia materia prima.

Historia de la Denominación de Origen Jumilla

La tradición vinícola de Jumilla se remonta a muy antiguo. Ya el pueblo Ibero cultivaba la vid por estos lares. Los griegos, quienes también establecieron colonias en la zona, eran grandes amantes del vino. Así lo atestiguan las ánforas de vino importadas de ciudades griegas en un poblado cercano a Jumilla, Coimbra del Barranco Ancho.

Durante la dominación romana, se continuó con el cultivo de la vid y aunque con la invasión árabe, se destruyeron gran cantidad de viñedos y en la Alta Edad Media los intercambios comerciales se debilitaron, nunca llegó a perderse el cultivo de la vid y la elaboración del vino para el consumo propio.

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Existen presas y otros utensilios destinados a la elaboración del vino que datan de los siglos XV y XVI, aunque los viñedos eran escasos. Ya entrado el siglo XVII el cultivo de la vid fue en aumento. Tanto es así que en las actas capitulares del archivo de la catedral de Murcia de 1667, por primera vez, se hace referncia al pago por parte de Jumilla de un diezmo de vino que a partir de entonces aparece de manera regular.

Con la desamortización, aumentan las plantaciones y la producción de vino. A finales del siglo XIX, los viñedos del altiplano jumillano están en su edad dorada, a pesar de la plaga de la filoxera, que arremete contra muchas zonas del país. Comienza la exportación de vinos a Francia y una primera transformación en la elaboración de los mismos.

La crisis de comienzos del siglo XX se hace sentir en la zona. La recuperación del mercado francés, junto con el ataque a nuestras vides de la filoxera, son el detonante en la reducción de los cultivos.  Las primeras referencias a la variedad Monastrell se obtienen de esta época.

El “renacimiento” del Jumilla

Es a partir de 1950 cuando se da el verdadero “renacimiento” del sector vinícola. Se instalan las primeras plantas embotelladoras automatizadas, adquiere realmente importancia el comercio. En el año 1966 se crea el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de los Vinos de Jumilla.

En los últimos años, el vino de Jumilla ha revivido con fuerza con niveles de producción de uva que varían entre los cincuenta y los setenta millones de kilos por año y unos volúmenes de elaboración de vinos de aproximadamente cuarenta millones de litros por campaña. Pero por encima de la cantidad, está la calidad de unos vinos que presumen orgullosos de una personalidad propia muy marcada.

Un comentario

  1. Es increíble la historia que esconde el vino. Cuántas personas y la de tantísimas generaciones han existido o aún existen luchando y trabajando por elaborar el vino más perfecto a la vez que tradicional.

    ¿Te gustaría que compartiésemos comentarios? Te mando un abrazo.

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