Saltar al contenido
Un buen vino

Airén

Airén en Valdepeñas

La variedad airén es, desde hace décadas, la uva más plantada de España. Su presencia es tan abrumadora que, pese a su escasa fama entre el gran público, también es la variedad más cultivada del mundo. Este récord mundial se explica por un dato muy elocuente: alrededor del 90 % de todas las cepas de airén se concentran en Castilla-La Mancha, la gran llanura vitivinícola del país.

Una variedad hecha para sobrevivir

La airén destaca por su racimo grande y suelto, lo que ayuda a una buena ventilación natural y reduce riesgos sanitarios. Es una uva de una robustez extraordinaria, especialmente adaptada a las condiciones extremas de la Meseta Sur: sequía prolongada, altas temperaturas y pocas enfermedades.

Esta resiliencia explica que esté muy presente en denominaciones como La Mancha o Valdepeñas, regiones donde la viña tradicionalmente ha tenido que enfrentarse a climas duros y suelos pobres. La airén fue, además, una de las variedades que mejor sobrevivió a la filoxera, lo que favoreció su expansión masiva a comienzos del siglo XX.

Su fortaleza natural permite rendimientos elevadísimos, en torno a 6 kilos por cepa sin necesidad de cuidados intensivos. Para muchos agricultores del pasado fue una auténtica “bendición”: pocas variedades ofrecían tanta cantidad con tan poca intervención.

Plantación de airén en la localidad madrileña de Carabaña.
Plantación de airén en la localidad madrileña de Carabaña.

Por qué se plantó tanto airén

La enorme presencia de esta uva tiene raíces económicas. Durante mucho tiempo —sobre todo en la posguerra y buena parte del siglo pasado— se pagaba más el volumen que la calidad. La producción orientada al vino a granel, al destilado o al mosto necesitaba toneladas de uva a precios bajos, y la airén encajaba perfectamente en ese modelo.

Además, su uso versátil, tanto para vinos blancos sencillos como para mostos, contribuyó a que siguiera siendo una de las variedades más plantadas incluso cuando el mercado empezó a demandar vinos blancos más aromáticos, como los elaborados con verdejo.

Aromas, acidez y un prestigio en reconstrucción

Cuando se cultiva con altos rendimientos, la airén tiende a ser una variedad poco aromática, sobre todo en comparación con la verdejo, que ha dominado el mercado español en la última década. Además, el vino de airén suele perder frescura con mayor rapidez, lo que tampoco favoreció su valoración comercial.

Sin embargo, detrás de esta imagen simplificada hay una realidad mucho más interesante: la airén tiene potencial, y mucho. Solo necesita ser tratada con más mimo, con viñas viejas, rendimientos bajos y una vinificación más cuidadosa.

Nuevos proyectos que reivindican su valor

En los últimos años han surgido bodegas y enólogos que han puesto el foco en esta uva para demostrar lo que puede ofrecer cuando se trabaja con criterio. Uno de los ejemplos más destacados es Pago Casa del Blanco, en Manzanares (Ciudad Real). Sus vinos de airén sacan a la luz la mejor versión de la variedad: blancos con cuerpo, estructura, una gradación alcohólica notable, y aromas cítricos limpios, lejos de los perfiles neutros con los que tradicionalmente se asociaba la airén.

Cuando la vendimia se realiza en el momento óptimo, la variedad conserva una acidez correcta y permite elaborar vinos serios, expresivos y cada vez más valorados en mercados exteriores, donde la singularidad es un atributo buscado.

¿Con qué marida la airén?

Los buenos vinos de airén ofrecen un perfil amable y fresco que los hace perfectos para acompañar:

  • Arroces (especialmente los de pescado o marisco)

  • Pescados blancos o semigrasos

  • Aperitivos y tapas

  • O, simplemente, para disfrutar en una tarde calurosa, donde su ligereza y equilibrio se agradecen especialmente

Otras variedades de uva

Un repaso a las principales variedades de uva: