El vino del Priorat: el terruño que habla al mundo con voz propia

Los de Priorat son vinos que hablan con voz propia, una voz única, la de su terruño. Vinos que se convierten en la voz de la llicorella, su más pura expresión.

Paisaje de Viñedos en el Priorat

Los primeros en reconocer las cualidades del Priorat para la elaboración del vino fueron monjes cartujos procedentes de Provenza. Se establecieron en el siglo XII al pie de la sierra de Montsant. Fue en este siglo cuando fundaron la Cartuja de Scala Dei.

Sin duda, los monjes encontraron en estas tierras monjes un lugar de silencio, soledad y naturaleza, perfecto para el recogimiento. Por entonces, siete pueblos de los alrededores formaban parte del dominio del prior de la abadía.

Y de ahí viene a esta zona el nombre de Priorat. Los cartujos fomentaron la expansión del cultivo de la vid y descubrieron las excelentes aptitudes de la zona para la elaboración del vino. Conocían perfectamente los terrenos más adecuados para cada variedad.

Detalle de la Cartuja Escala Dei, en el Priorat.

Detalle de la Cartuja Escala Dei, en el Priorat. Turisme Priorat.

Vino del Priorat: entre los más apreciados del planeta

Los vinos de esta región tarraconense se han situado entre los más apreciados del planeta. Y detrás hay, como de costumbre, una suma de factores. Entre los más reconocidos está su intensa fidelidad al terruño.

Hablamos de una tierra integrada en un paisaje de gran belleza que se ha mantenido inalterado a lo largo de los siglos. Está marcado por la presencia del suelo de llicorella, la pizarra autóctona. Un vino que habla con voz propia, una voz única, la de su terruño. Un vino que se convierte en la voz de la llicorella, su más pura expresión.

Está situada en una pequeña zona montañosa, en pleno corazón de Tarragona. Priorat es una de las zonas productoras de vino que en los últimos años ha alcanzado más prestigio en todo el mundo. Limitada por la sierra de Montsant, las crestas de El Lloar y de La Figuera, la Sierra de Molló, está bañada por el río Siurana que atraviesa la comarca vitivinícola marcando una tortuosa depresión completamente rodeada de montañas.

El terreno, junto al microclima, son los principales elementos que aportan la singularidad, el equilibrio, la fuerza y notoriedad de los vinos del Priorat. Lo explica Salustià Álvarez, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada.

“Los viticultores y enólogos concentran esfuerzo y conocimientos para que la calidad de las uvas llene cada una de las botellas de la DOCa Priorat”, señala Álvarez.

Viñedo característico del Priorat. DOCa Priorat.

Priorat: el territorio de la licorella 

Varios factores confieren al Priorat unas condiciones climáticas muy peculiares. Uno es su relativo aislamiento de la zona respecto de la influencia del mar. Otro, la protección que ofrece la sierra de Montsant a los vientos fríos del norte. Así, el clima está marcado especialmente por las notables oscilaciones térmicas entre el día y la noche.

A estas condiciones climáticas se une una particular geografía. La viña se cultiva en costers de pendientes tan pronunciadas que llevan, en algunos casos, a construir terrazas.

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Es el territorio de la llicorella, que pasa súbitamente de las montañas con suaves cumbres a unas laderas con pendientes impracticables. Unos terrenos relativamente ácidos, con un bajo contenido de materia orgánica, formados mayoritariamente por pizarras.

Reciben el nombre de llicorelles. Son unas piedras planas y quebradizas de color oscuro entre las que penetran las raíces de las cepas en búsqueda del agua y los nutrientes. A estos suelos se les atribuye una de las principales virtudes de los vinos del Priorat.

Unas cepas sufridas ante un clima y suelo muy peculiares

Fruto del suelo y el clima tan peculiares, la cepa sufre de manera intensa y, como consecuencia, se registran unas vendimias más bien escasas. Los rendimientos de uva son muy bajos y no superan la cifra de un kilo por viña de media. Y de todo ese trabajo nace un vino de personalidad muy singular.

Salustiá Álvarez, presidente de la DOCa Priorat ante los arcos de la Cartuja de Scala Dei.

Salustiá Álvarez, presidente de la DOCa Priorat ante los arcos de la Cartuja de Scala Dei.

“Seguramente una de las notas distintivas claras de un Priorat es la complejidad” de sus vinos, explica Álvarez. “Hay una expresión que actualmente genera cierta controversia que es la mineralidad. Y tal vez sea el equilibrio entre la elegancia y la fuerza, intensidad, cuerpo”, detalla el responsable de la Denominación.

El Priorat es una zona, “con un espectro tan amplio, que permite elaborar vinos para todos los amantes del buen vino“, detaca Álvarez. En este sentido aclara que “el principal consumidor, sin distinciones de edad, sexo o posición social, es el que tiene interés en conocer el origen del vino, el catador que busca algo más que una simple botella. Aquel consumidor que simplemente quiera encontrarse con una historia detrás de cada botella”.

Garnacha y Cariñena, las reinas del lugar

Cepa de garnacha en el Priorat

Cepa de garnacha en el Priorat. Fuente: raymond_flickr.

En la DOCa Priorat las dos variedades más comunes son las consideradas tradicionales: la garnacha tinta y la mazuelo o cariñena. La uva de garnacha tinta ha supuesto en la cosecha 2016 un 38% del total de la producción (más de 2,5 millones de kilos), mientras la mazuelo o cariñena, representa un 23% (unos 1,5 millones de kilos).

Cepa de Cariñena en el Priorat.

Cepa de Cariñena en el Priorat.

Las siguientes variedades, ya con un peso menor, han sido la Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot, para las tintas. La garnacha blanca, macabeo, pedro jiménez, son las blancas más destacadas.

Tal y como explica Álvarez, el territorio de la DOQ Priorat “es una tierra de mil exposiciones e infinitos microclimas, por lo que en la mayoría de viñedos, aun teniendo una variedad predominante, tienen una combinación de diferentes uvas tintas con uvas blancas”. En este sentido indica que “zonas donde la garnacha es predominante, convive con la cariñena y viceversa, donde predomina la cariñena la garnacha es su compañera”.

El mercado exterior es el gran motor de los vinos de Priorat

La DOCa Priorat tiene en el mercado exterior uno de sus principales motores desde los años 90. “La gran consideración y prestigio que han alcanzado los vinos Priorat en determinados mercados (como Estados Unidos, Alemania o Suiza) ha repercutido en una demanda creciente a escala internacional”, relata Álvarez.

Los datos de exportación se sitúan desde hace unos años en prácticamente el 50 % del total de la producción. Un dato que “no es real”, según puntualiza Álvarez ya que “algunas empresas del Priorat venden su producción a una compañía española, pero esta exporta los productos a otros países”. De este modo, desde la Denominación estiman que la producción del Priorat se exporta en un 70 por ciento.

Una realidad que, según explica “ha obligado a los elaboradores de esta región a incluir la exportación como uno de los principales y habituales canales de comercialización”. Para reforzar esta dinámica, además, “el Consejo Regulador promueve junto con las bodegas diferentes acciones de internacionalización del producto especialmente en mercados interesados por los Priorat”.

Viñedo en terrazas, una de las señas de identidad del Priorat

Viñedo en terrazas, una de las señas de identidad del Priorat. DOCa Priorat.

La única DOCa española junto a Rioja

Priorat es junto a Rioja la única denominación calificada en España. “De momento, en este club de calificadas solamente somos dos. Y es una lástima por que tenemos una enorme calidad en otras muchas regiones”, explica Álvarez.

“Esperamos que en los próximos años, el buen trabajo que se esta realizando en bastantes denominaciones incremente las DO calificadas”, añade porque, a su juicio, “obtener la calificada es un reconocimiento al colectivo de viticultores y bodegueros en la mejora de la calidad, y su interés por hacer del vino no solo un negocio, sino una forma de entender el cultivar de la tierra y la conservación de los paisajes”.

El futuro inmediato de la DOCa Priorat pasa por “mantener los niveles de calidad y exigencia, tanto en el producto final como en los procesos de producción y cultivo”, indica Álvarez. En este sentido cree que “este compromiso con la calidad pasa por uno de los retos que se ha marcado la denominación de origen, que es profundizar en el autoconocimiento del territorio, de la historia y del terruño que configura el entorno en el que crecen las vides y se cosecha la uva”.

“En este sentido, trabajamos para disponer de la máxima información posible sobre nuestra historia, los nombres de nuestras fincas, nuestra geografía y nuestra biodiversidad para poder garantizar con la máxima fidelidad y autenticidad el origen y procedencia de nuestros vinos”. Un vino, en definitiva muy pegado al territorio, al terruño.

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