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Un buen vino

¿Cómo influye el cambio climático en el vino?

Señorío de Val Azul

Actualmente todos los grandes terruños vitivinícolas están ubicados en la franja que se sitúa entre los 30 y los 50 grados de latitud. Ocurre tanto en el hemisferio norte como en el sur. Allí están los viñedos franceses, españoles, italianos… Pero también los de Australia, Sudáfrica o Chile, por citar algunos de los principales países productores de vino.

Es en estas latitudes intermedias donde el clima es capaz de cobrar un carácter templado. Y es esto lo que permite que las uvas se desarrollen lentamente hasta su punto de madurez. En un informe publicado en 2013 en la revista Proceedings of the Nacional Academy of Science, se afirmaba con rotundidad que el cambio climático podría afectar de forma dramática a las regiones actualmente productoras de vino.

Viñedo en la Toscana, Italia
Viñedo en la Toscana, Italia

El buen vino nace de una combinación de factores que lo hacen posible. Entre estos factores, dos de los que tienen la mayor relevancia son vino la altitud y la latitud.

Así, tenemos un Burdeos excelente prácticamente al nivel del mar. También un fantástico Rioja a 350 metros o fabulosos Ribera del Duero a unos 600. Lo mismo ocurre con los espléndidos vinos nacidos cerca de la cima del Teide, a más de 3.000 metros de altitud.

La latitud tradicional para el cultivo del vino puede cambiar

Pero el cambio climático puede cambiar este paradigma y las latitudes aptas para su consumo pueden expandirse. De este modo, nuevas zonas vitivinícolas como el sur de Inglaterra o Suecia pueden emerger. Entre tanto, otras zonas en las que a día de hoy se produce vino pueden ver reducida su extensión.

Distribución global de la viticultura
Distribución global de la viticultura en cuanto a latitud y temperaturas medias. Fuente: Gómez-Miguel, 2009.

En ese estudio se indica que para 2050 la zona apta para la viticultura habrá disminuido entre el 25 % y el 73 % en las regiones de clima mediterráneo. Un problema para muchas de las zonas que hoy conocemos como productoras de vino.

Nuevas áreas productoras de vino

Pero esa situación tiene otra cara de la moneda. Y es que, ante este nuevo escenario, muy posiblemente se abrirán nuevas áreas productivas de vino.

Lo harán en lugares inusuales hasta el momento. Es el caso de las altas latitudes en los dos hemisferios, como algunas zonas del oeste de Norteamérica y norte de Europa. Pero también para zonas de mayor altitud.

Viñedo en Hällåkra, Suecia.
Viñedo en Hällåkra, Suecia.

Las temperaturas más cálidas en Inglaterra y las primaveras más largas han llevado a más de 600 bodegas a instalarse en el sur del país. Lo han hecho en una zona en la que con anterioridad la viticultura era una actividad residual.

En Suecia, la industria del vino está experimentando su boom. La Columbia Británica se está convirtiendo en un punto neurálgico para el Chardonnay. Son sólo alguno de los ejemplos de lo que está por llegar.

La viticultura en altura

Las plantas cultivadas en condiciones de altura se caracterizan por presentar un ciclo biológico más corto. No obstante, pueden presentar mayores tasas fotosintéticas, derivadas de la mayor radiación ultravioleta presente en estas zonas.

Viñedo en Heilbronn, Baden Wurttemberg, Alemania
Viñedo en Heilbronn, Baden-Wuttemberg, Alemania

Uno de los principales beneficios que presenta la viticultura de altura es la mayor amplitud térmica de estas nuevas zonas de cultivo. En otras palabras, estas zonas presentan una mayor diferencia entre la temperatura máxima diurna y la temperatura mínima nocturna. Esto se debe principalmente por la menor temperatura nocturna que caracteriza este entorno.

Cuanto mayor sea esta amplitud térmica más conveniente es la zona para la obtención de uvas de calidad para vinificación. Esto causa una lenta maduración de la uva manteniendo un nivel adecuado de acidez, lo que mejora la composición final del fruto.

Adelanto en las vendimias por el cambio climático

La climatología ha provocado que en muchos lugares la vendimia se esté adelantando. Son sin duda, unos registros nunca antes vistos. Es más que probable que el cambio climático tenga algo que ver y tengamos que ir acostumbrándonos.

En el caso de la uva, las mayores temperaturas  producen una maduración acelerada y un aumento en su graduación alcohólica. Aumenta su graduación alcohólica porque cada grano acumula más azúcar, que es lo que la levadura transforma en alcohol. Frente a los 12º o 13º de un vino normal, ya se ven vinos por encima de los 16º.

De la misma manera, baja la acidez del grano, ya que el calor reduce la cantidad de ácido tartárico, aumenta el PH y también el potasio, con lo que se produce vino con menos frescor, que se conservaran peor ya que corren más riesgo de evolucionar.

Vendimia nocturna

Una de las consecuencias más palpables del cambio climático en el vino es  la extensión de otra forma de vendimiar. Con altas temperaturas en el momento de la recogida de la uva, la vendimia nocturna se ha extendido cada vez más en nuestro país. Si bien no puede llevarse a cabo en todo tipo de condiciones, tiene todo el sentido en determinadas circunstancias.

Vendimia nocturna
Vendimia nocturna

La vendimia nocturna se hace en las denominaciones más meridionales. En los sitios más frescos perjudica porque puede tener relente y no es bueno. En las zonas más cálidas es donde tiene sentido.

Si el verano es excesivamente cálido y no baja la temperatura en las noches, los vinos son más cortos aromáticamente ya que la uva pierde aromas. De ahí que cada vez se hagan más vendimias nocturnas cuando es posible para evitar esta pérdida de aromas en el momento de la vendimia.