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Un buen vino

El maridaje del chocolate con el vino

Puede parecer una mezcla explosiva. Pero no hay nada explosivo que deje indiferente. Y eso es precisamente lo que ocurre con el maridaje del chocolate y el vino. Son dos compañeros que a priori pueden encajar poco, pero nada más alejado de la realidad. Solo hay que saber acertar.

El chocolate tiene muchas propiedades. De él se dice que reduce el colesterol, que quita la ansiedad ya que es un alimento saciante o que incluso alivia el estrés y que actúa como un antidepresivo natural.

Es un producto muy saludable porque es rico en flavonoides, que actúan como antioxidantes en el cuerpo previniendo el envejecimiento celular, se usa para terapias para la piel y ayuda en el estado de ánimo. Esa capacidad antioxidante la comparte con el vino.

maridaje del chocolate y vino
La clave del maridaje del chocolate está en armonizar la intensidad de chocolate y vino.

La clave está en la intensidad del cacao y el vino

A la hora de maridar el chocolate y el vino hay que medir la intensidad de cada producto. No es adecuado que un vino muy potente, con mucho cuerpo y sabor, se maride con un chocolate demasiado suave. Si se da el caso, el vino tapará al chocolate, en vez de potenciarlo.

Así, con chocolates suaves, en los que la leche está más presente o que tienen un menor porcentaje de cacao será mucho más adecuado un vino joven, muy a menudo monovarietal en al que la fruta sea muy perceptible. Para este tipo de chocolates son muy adecuados vinos como los monastrell, vinos afrutados con sabor mediterráneo. Lo mismo ocurre con los vinos de la variedad Bobal.

El chocolate negro pide vinos con cuerpo

En cambio, los chocolates intensos, con personalidad y una alta presencia de cacao piden vinos con más cuerpo, mayores crianzas y también una mayor estructura. Cuanto más amargo y fuerte sea el chocolate, más cuerpo precisará el vino con el que se maride.

El chocolate negro pide vinos con cuerpo.

Si nos encontramos con chocolates puros necesitaremos un vino robusto y con cuerpo, como puede ser el caso de los vinos elaborados a partir de la variedad Cabernet Sauvignon o también de los tempranillos, bien sean de Rioja, Ribera o Toro, con crianzas.

Opciones de maridaje más allá del vino tinto

Pero no solo el tinto tiene un maridaje con el chocolate. Todo puede maridarse, como tan a menudo defendemos en Un Buen Vino. De hecho, el maridaje consiste en probar y arriesgar. Hay otros vinos que se dan la mano con el chocolate de una manera excelente.

El chocolate amargo empareja de manera estupenda con el vino Oporto. Es un vino que armoniza a la perfección con chocolates que cuentan con un grado elevado de cacao en su composición, debido a las esencias de especias y madera.

Las opciones de maridaje de chocolate y vino son infinitas.
Las opciones de maridaje de chocolate y vino son infinitas.

Los espumosos semisecos hacen buena pareja con el chocolate blanco. Los vinos dulces acostumbra son un buen acompañante para el chocolate dulce. En este caso encajan por su similitud y no por contraste.

Los vinos de Jerez y el chocolate

Los vinos de Jerez son grandes aliados del maridaje del chocolate. Como hemos visto, en el caso de los chocolates de textura densa y sabores intensos es más adecuado optar por vinos con mucho cuerpo. Dentro de esa gama se encuentra el vino manzanilla.

En el caso del chocolate negro, que tiende a ser un poco amargo, el aroma a nueces y almendras del Fino consigue equilibrar al chocolate de una forma magistral. El amontillado, a medio camino entre el oloroso y el fino, es ideal para acompañarlo con un chocolate con leche. El palo cortado pide un chocolate poco dulce dado el gusto de este vino a nueces tostadas y un toque salado y ácido.

Bombones de chocolate esperando a encontrar un buen vino 😉

Chocolate negro con sal marina

Una opción muy interesante para el maridaje del vino es el chocolate negro con sal marina. Este chocolate es más fácil de combinar con vinos. La estructura de cristales aporta al chocolate una textura crujiente que hace la experiencia más singular todavía.

Las combinaciones del chocolate con sal y el vino abren todo un abanico de posibilidades. El propio estallido de sabores del cacao en conjunto con la sal abre la puerta a espumosos de todo tipo, pero también a vinos afrutados o incluso blancos.

La mezcla del chocolate y la sal rompe convencionalismos. Y es precisamente esa la clave del maridaje: disfrutarlo más allá de cualquier convención.