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Un buen vino

Navarra: mucho más que la tierra del rosado

Me confieso como un gran amante del rosado. Me parece el vino perfecto. Con su suavidad, acompaña y refresca casi cualquier momento. También me confieso navarro. Pero trataré de ser imparcial.

El rosado es una maravilla a menudo descuidada en España. El Rosé, que en Francia parece adquirir otro sentido, sigue siendo para muchos aquí sinónimo de vino segundón. Y para nada merece ese calificativo. Es un vino de primera, con monovarietales, por ejemplo de garnacha, o coupages que están a la altura de los grandes vinos.

Navarra sin duda es rosado. Tal y como explica David Palacios, presidente de la Denominación de Origen Navarra en declaraciones a Un Buen Vino, “sin duda, el vino rosado es uno de los que más fama dan a nuestra denominación de origen”. Navarra es experta en su elaboración. Y esta notoriedad que traspasa fronteras se debe a “su cuidada elaboración que asegura la mayor calidad”.

El rosado de lágrima

¿Quién no se emociona con un buen rosado de lágrima? El rosado de lágrima hace referencia al método de elaboración. “Se obtiene por el sistema de sangrado de mostos que es el único que está admitido en la Denominación de Origen Navarra”, explica Palacios.

El rosado de Navarra se elabora por el método del "sangrado".
El rosado de Navarra se elabora por el método del “sangrado”.

Y añade: “Este sistema de elaboración es, sin duda, con el que se obtiene una mayor calidad, hacen falta 2 o 3 kilos de uva para obtener una botella de rosado DO Navarra”. En el rosado se extrae “lo mejor de la uva” y su elaboración es “más complicada que otro tipo de vinos”.

En la DO Navarra sólo se elaboran vinos rosados que proceden de uvas tintas y con ese único método, el de “sangrado”. La identidad de los rosados DO Navarra reside en su atractivo color, sus aromas y frescura. Conseguir este gran resultado muchas veces genera “más de un desvelo a los enólogos por su esmerada elaboración”, confiesa Palacios.

“El rosado es un tipo de vino que armoniza a la perfección con nuestra tierra, con nuestras verduras y es muy polifacético en la gastronomía”, explica Palacios. Además, “¿quién se puede resistir a su frescura en una terraza de verano, al aire libre o saliendo con amigos?”, se pregunta. Otra de sus grandes cualidades es que “es un gran vino para los paladares más jóvenes”.

Los vinos de “un país en miniatura”

Pero con todo y con eso, Navarra es mucho más que rosado. “Es un auténtico paraíso vinícola que se encuentra entre la montaña más frondosa que son los Pirineos y el desierto más grande de Europa, que son las Bardenas Reales”, señala el presidente de la Denominación.

La diferencia de los vinos Navarra reside “en su polifacetismo que es intrínseco a la región”, explica Palacios. “Nuestros vinos son como los navarros, distintos pero con una seña de identidad marcada y no podemos renunciar a esta realidad. La propia región es como si fuera un país en miniatura, con grandes diferencias entre el sur y el norte”, añade.

Viñedo de Navarra.
Viñedo de Navarra en la bodega Nekeas.

En este sentido cree que “es fantástico” que en la Denominación de Origen se puedan probar “vinos elaborados con Garnacha de montaña o de los valles del río Ebro”. Y es, a su juicio, “un gran placer disfrutar de su expresión en un vino rosado, blanco y tinto”.

Además, la ubicación de la región en el norte de la Península aporta “una diferenciación por la frescura de sus vinos”. La DO cuenta con los viñedos más septentrionales del país.

Mucho se ha hablado de ese activo que es la diversidad de Navarra, también palpable en sus gentes e incluso en la política. Y esa diversidad, cómo no, tiene un reflejo en los vinos que por estas tierras se producen. Las más de 11.000 hectáreas de la Denominación de Origen se asientan en todo tipo de ecosistemas y situaciones de cultivo: laderas, riberas, mesetas y llanuras.

Todo ello hace que Navarra sea “una de las históricas del país”. Su reconocimiento se remonta a 1933, lo que suman más de 80 años de historia, aunque la tradición vitivinícola navarra se inicia en la época romana. Así lo atestiguan vestigios como la Villa de las Musas, una bodega de entonces ubicada en la localidad de Arellano, reconocida como la mejor conservada de Europa.

La confluencia climática de Navarra

Navarra es variedad climática. En la Comunidad Foral convergen los climas atlántico, continental y mediterráneo. Esto otorga a la región una biodiversidad y variedad paisajística difícil de ver.

Viñedos de Navarra.
Viñedos de Navarra.

En Navarra es posible recorriendo unos 100 kilómetros pasar del paisaje desértico de las Bardenas Reales al atlántico del Baztán o al de montaña, del Valle de Roncal. Uno puede observar territorios que bien recuerdan a la Toscana, como en la zona de la Valdorba o Tierra Estella, o disfrutar del mayor hayedo de España (y segundo de Europa).

La confluencia de los tres climas de la Península dota a los vinos navarros de una gran personalidad en las distintas zonas en las que se divide el mapa vitivinícola: Tierra Estella, Valdizarbe, Baja Montaña, Ribera Alta y Ribera Baja.

“Es un pequeño continente en el que, por ejemplo, la Baja Montaña es la zona con más influencia pirenaica, y sin embargo, la Ribera Baja es la más calurosa y semiárida”, detalla Palacios.

Sin duda, esa diferencia de suelos, climas o paisajes se manifiestan en los vinos que se elaboran. Así, desde hace ya mucho tiempo, “Navarra es maestra en la elaboración de vinos blancos elaborados con Chardonnay y de honestos tintos compuestos por el coupage navarro con una base de Tempranillo y Cabernet Sauvignon, incluir una Garnacha o un Graciano”.

Tinto de Navarra
Tinto de Navarra

La región vitivinícola navarra está surcada por cuatro importantes ríos: Ebro, Ega, Arga y Aragón. “El viñedo está asentado en las terrazas que han ido formándose en torno a ellos con suelos cuaternarios de cantos rodados que componen terrenos con un buen drenaje en los que la planta se convierte en transmisora de las mejores características de esta tierra”, señala el presidente de la Denominación.

En las zonas más al norte de la DO Navarra los terrenos terciarios son “mucho más antiguos y sin duda, junto con las condiciones climáticas aportan una frescura muy diferenciadora”, valora.

Las variedades autóctonas y otras perfectamente adaptadas

El viñedo de la DO Navarra produce el 90% de uvas tintas y el resto, variedades blancas. El marco varietal está compuesto por variedades autóctonas como la Garnacha, Tempranillo, Graciano, Mazuelo que sin duda, aportan una gran personalidad, pero además, otras uvas como la Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Pinot Noir “se han adaptado muy bien a las condiciones y características de la DO Navarra expresando su identidad en los vinos”.