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Un buen vino

La nieve y el vino

La viña también hiberna. La nieve en su justa medida es buena y necesaria para las viñas. Tiene un efecto desinfectante y limpia la madera.

Por ello, las nevadas son buenas para las viñas siempre que no se prolonguen mucho en el tiempo y tengan lugar en invierno.

Los beneficios de la nieve para la vid pueden resumirse en los siguientes puntos:

Hídrico: La nieve cae poco a poco y se derrite poco a poco. Hace posible que el suelo se empape con un aprovechamiento más efectivo de la precipitación.

Limpieza: El hielo mata hongos e insectos y la planta queda limpia.

Cicatrizante: Durante la poda, las heridas que quedan en la planta pueden conllevar enfermedades. Las bajas temperaturas y la nieve ayudan a crear una capa cicatrizante en la planta. Esta capa hace más difícil que las enfermedades entren en ella.

Pero la nieve también puede tener problemas asociados. Así, las heladas de invierno son a menudo un riesgo en las regiones de clima frío, como Chablis. Así, toman medidas para evitar el riesgo de las heladas. Esto incluye el uso de rociadores, calentadores y ventiladores en los viñedos.

En la región de Ningxia en China, las vides se entierran profundamente en el suelo para protegerlas de las temperaturas muy frías. Pueden llegar a menos 35 grados centígrados.

En la primavera de 2016, Borgoña y Champagne fueron afectadas por las heladas, ya en un momento en el que hay fruto. En 2013, las fuertes ventiscas destruyeron las vides en la región de Abruzzo en Italia.

Así que la nieve es buena. Pero en su justo término y en el momento apropiado…