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Un buen vino

Los vinos y denominaciones de origen de Galicia

En las Rías Baixas, el viñedo mira sin duda al Atlántico. Autor: Xurxo Lobato - CRDO Rías Baixas

Galicia tiene un rico patrimonio vinícola determinado por el clima, el suelo, las variedades de uva, sus gentes y, cómo no, su cultura. Los vinos gallegos que todos conocemos son los blancos de la variedad Albariño. Pero hay mucha más variedad detrás de esta estrella fulgurante que destaca a nivel nacional e internacional. Es el caso de las variedades mencía, brancellao y merenzao en el caso de las tintas, por ejemplo o de la godello, treixadura o torrontés en las blancas, entre otras.

El vino gallego se da la mano con una portentosa gastronomía que se alía de manera espectacular con sus caldos. El queso cuenta con un lugar destacado en Galicia y los quesos gallegos son célebres como es el caso de los quesos de tetilla, de Arzúa o Cebreiro. Otro de los puntos destacados de la gastronomía gallega es la carne, con su ternera gallega a la cabeza de las mejores carnes de la Península.

Y cómo no el mar, con el pulpo y el marisco a la cabeza, referencias indiscutibles de la gastronomía gallega. En Galicia una buena mesa está garantizada y con ella, un buen vino que lo acompañe. Por ello Galicia es también generosa en sus vinos y variedades de uva de muy distintas procedencias, en un abanico de denominaciones de origen más que variado que repasamos a continuación.

Las denominaciones de origen gallegas

Entre las denominaciones gallegas quizá las más renombradas y con más solera sean Ribeiro y la Rías Baixas. Pero el vino gallego no se queda ni mucho menos ahí. Concretamente en Galicia los productores pueden acogerse la una de las cinco Denominaciones de Origen con que cuenta esta región. En el lado de las denominaciones de origen (rojo en el mapa inferior) nos encontramos con las Rías Baixas, Ribero, la Ribera Sacra, Valdeorras y Monterrei.

Además, Galicia cuenta con cuatro Indicaciones Geográficas Protegidas (Viños da Terra) que regulan la calidad de la uva y del vino de Galicia. En el lado de los vinos de la Tierra nos encontramos con los de Betanzos, Barbanza-Iria, Ribeiras do Morrazo y Val do Miño-Ourense.

Mapa de las denominaciones de origen de galicia. Fuente: museo do vino. Xunta de galicia.
Mapa de las denominaciones de origen de Galicia. Fuente: Museo do vino. Xunta de Galicia.

 

Las Rías Baixas es la denominación de origen gallego que más territorio abarca. Como nos dice su nombre, se localiza principalmente alrededor de las Rías Baixas, en las zonas de costa. La variedad reina en esta Denominación es la variedad albariño que da lugar a un espectacular vino blanco. Representa más del 96 % de la producción. Y no es el único dato que habla por sí solo. Si en 1975 había 200 hectáreas cultivadas, en la actualidad ya se superan las 4.000. Una clara prueba de cómo la albariño se ha ido extendiendo por esta zona de manera magistral.

Detalle del viñedo de Fillaboa, en la DO Rías Baixas.

Por su parte, Ribeiro abarca los valles de los ríos Miño, Avia y Arnoia, en Ourense. La DO está delimitada por cadenas montañosas que suavizan la llegada de lluvias del Océano Atlántico. El paisaje típico de esta zona son las laderas en escalones, creadas por bancales o socalcos que salvan los desniveles del terreno para aprovecharlo al máximo.

Algo parecido a lo que ocurre en la Ribeira Sacra, una zona que sigue el curso de los ríos Miño y Sil y sus afluentes entre el sur de la provincia de Lugo y del norte de la de Ourense. Los ríos transcurren aquí a través de gargantas y cañones de fuerte verticalidad, por eso el cultivo de la vid se hace en bancales en laderas de grandes pendientes difíciles de trabajar y mecanizar. Por ello, la viticultura practicada en esta zona se enmarca en lo que se ha dado en llamar la “viticultura heroica”. La Ribeira Sacra recibe su nombre de las múltiples órdenes religiosas que en su día se asentaron en esta zona y que promovieron el cultivo y la producción de vino.

El vino de Monterrei se desarrolla en un clima de carácter más templado y seco que en el resto de Galicia. Un clima interior, más mediterráneo y muy apropiado para el cultivo de la vid. Su denominación se extiende por el valle del río Támega, afluente del Duero, y las laderas que el circundan en la zona suroriental de la provincia de Ourense. El cultivo se realiza aquí a mayor altitud lo que es a menudo sinónimo de mayor calidad de la uva.

Los vinos de Valdeorras por su parte se producen en la parte nororiental de la provincia de Ourense, ocupando parte de la cuenca de los ríos Sil, Xares y Bibei. El paisaje de esta zona es muy característico. Cuenta con vides en suelos de granito y loseta, tierras rojas y negras, y cuevas o bodegas excavadas en la tierra con unas chimeneas de ventilación típicas llamadas “desechos”.